Radiografía de la primera ola de calor del 2025: ¿qué podemos esperar para el resto del verano?
Los 40 ºC se superaron con facilidad en la última semana del mes en amplios sectores de la mitad sur de la España peninsular, principalmente en Andalucía y Extremadura, y en otros lugares mucho más septentrionales, como en Orense (Galicia) o Gerona (Cataluña). Los valores extremos en los estados ibéricos fueron de 46,6 ºC, en Mora, a unos 100 km al este de Lisboa, y de 45,8 ºC, en El Granado, en la provincia de Huelva.
Las noches han resultado insufribles, incompatibles con el descanso nocturno, en los centros de las ciudades mediterráneas y de la mitad sur de España y Portugal. El caso de Barcelona es muy significativo: en el barrio del Raval todas las noches de la última decena de junio fueron tórridas, es decir, con temperaturas mínimas de 25 ºC o superiores, y han continuado así hasta los primeros días de julio.
Las aguas del Mediterráneo muestran también unos valores exageradamente elevados para el momento del año. Son equivalentes a los récords de agosto de los últimos dos veranos. Y hay que pensar que la gran inercia térmica del agua prácticamente asegura que esta anomalía térmica marina durará todo el verano y hasta bien entrado el otoño. En este sentido podemos afirmar que el calor seguirá, al menos en las aguas marinas y en los espacios litorales e insulares.
Este artículo se ha publicado originalmente en The Conversation.
Las noches han resultado insufribles, incompatibles con el descanso nocturno, en los centros de las ciudades mediterráneas y de la mitad sur de España y Portugal. El caso de Barcelona es muy significativo: en el barrio del Raval todas las noches de la última decena de junio fueron tórridas, es decir, con temperaturas mínimas de 25 ºC o superiores, y han continuado así hasta los primeros días de julio.
Las aguas del Mediterráneo muestran también unos valores exageradamente elevados para el momento del año. Son equivalentes a los récords de agosto de los últimos dos veranos. Y hay que pensar que la gran inercia térmica del agua prácticamente asegura que esta anomalía térmica marina durará todo el verano y hasta bien entrado el otoño. En este sentido podemos afirmar que el calor seguirá, al menos en las aguas marinas y en los espacios litorales e insulares.
Este artículo se ha publicado originalmente en The Conversation.
