El agua de escorrentía urbana, una amenaza silenciosa para los ecosistemas acuáticos

Cuando las aguas de lluvia circulan por las superficies urbanas —carreteras, tejados, zonas de ocio, etc.— arrastran múltiples contaminantes. Entre los más destacados hay metales pesados y compuestos derivados del desgaste de los neumáticos, detectados en concentraciones elevadas. Si estas masas de agua no se tratan, los contaminantes finalmente se vierten a los ecosistemas acuáticos y pueden perjudicar el crecimiento, reproducción o funciones vitales de los organismos, además de afectar al funcionamiento de los ecosistemas de agua dulce conectados a las redes de drenaje urbanas.

Cuando las aguas de lluvia circulan por las superficies urbanas —carreteras, tejados, zonas de ocio, etc.— arrastran múltiples contaminantes. Entre los más destacados hay metales pesados y compuestos derivados del desgaste de los neumáticos, detectados en concentraciones elevadas. Si estas masas de agua no se tratan, los contaminantes finalmente se vierten a los ecosistemas acuáticos y pueden perjudicar el crecimiento, reproducción o funciones vitales de los organismos, además de afectar al funcionamiento de los ecosistemas de agua dulce conectados a las redes de drenaje urbanas.
Estas son algunas de las principales conclusiones del proyecto CityPoll (2023-2025), impulsado por la Universidad de Barcelona, el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA) y la Universidad del País Vasco (EHU) con el objetivo de analizar el impacto de los vertidos urbanos en la biodiversidad y en las funciones de los ecosistemas naturales.
El proyecto, desplegado en las ciudades de Gerona, Viladecans y San Sebastián, ha encontrado grandes diferencias entre zonas de una misma ciudad y también entre episodios de lluvia, lo que dificulta la detección y el análisis de la escorrentía urbana. También se ha evaluado la eficiencia de los filtros verdes como estructuras de mitigación de estos impactos. A partir de los resultados obtenidos, se propone utilizar como indicador de contaminación por escorrentía urbana la difenilguanidina, un marcador químico asociado al desgaste de neumáticos.
El estudio también indica que la separación completa de las redes de recogida de aguas pluviales y aguas residuales urbanas es esencial para minimizar el impacto de los contaminantes. Asimismo, hace énfasis en la necesidad de promover estructuras de mitigación basadas en la naturaleza como medidas de tratamiento de las aguas de escorrentía urbana.
Tal como indican los expertos, en un contexto de cambio climático —con lluvias menos frecuentes, pero más intensas—, se puede agravar el efecto de la contaminación por escorrentía urbana y quedar aún más afectados los ecosistemas acuáticos receptores. Por ello, es necesario minimizar su impacto adaptando los sistemas urbanos.
CityPoll cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de los fondos Next Generation EU a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Podéis ver el vídeo de la investigación en este enlace.
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