Joan Veny, catedrático emérito de Filología Catalana: «Es necesario poner énfasis en la dimensión histórica; el presente a menudo se explica por el pasado»

Joan Veny (Campos, Mallorca, 1932) es doctor en Filosofía y Letras por la UB (1956) y catedrático emérito de Filología Catalana de esta Universidad (2002). Desde 1978, es miembro de la Sección Filológica del Instituto de Estudios Catalanes (IEC) y, entre 1994 y el año 2000, fue presidente de la Asociación Internacional de Lengua y Literatura Catalanas (AILLC). Cruz de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña (1997), presidente del Atlas Lingüístico Románico (1999) y del Consejo Supervisor del Termcat, ha recibido también la Medalla del IES Màrius Torres de Lérida y el Premio de la Fundación Catalana para la Investigación (2004). Ha sido nombrado hijo ilustre de su localidad natal (2006) y doctor honoris causa por la Universidad de Valencia (2008). El pasado 20 de diciembre recibía el homenaje que la Universidad de Barcelona organizó con motivo de su octogésimo aniversario. El acto fue el marco de presentación de su último libro, De geolingüística i etimologia romàniques.
A continuación, recogemos un extracto de la conversación que Joan Veny mantuvo con el profesor de Filología Románica José Enrique Gargallo, dentro de la colección de vídeos titulada 15 minuts amb… que se publican en la web de la UB. La conversación completa se puede seguir en el siguiente enlace.

Joan Veny (Campos, Mallorca, 1932) es doctor en Filosofía y Letras por la UB (1956) y catedrático emérito de Filología Catalana de esta Universidad (2002). Desde 1978, es miembro de la Sección Filológica del Instituto de Estudios Catalanes (IEC) y, entre 1994 y el año 2000, fue presidente de la Asociación Internacional de Lengua y Literatura Catalanas (AILLC). Cruz de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña (1997), presidente del Atlas Lingüístico Románico (1999) y del Consejo Supervisor del Termcat, ha recibido también la Medalla del IES Màrius Torres de Lérida y el Premio de la Fundación Catalana para la Investigación (2004). Ha sido nombrado hijo ilustre de su localidad natal (2006) y doctor honoris causa por la Universidad de Valencia (2008). El pasado 20 de diciembre recibía el homenaje que la Universidad de Barcelona organizó con motivo de su octogésimo aniversario. El acto fue el marco de presentación de su último libro, De geolingüística i etimologia romàniques.
A continuación, recogemos un extracto de la conversación que Joan Veny mantuvo con el profesor de Filología Románica José Enrique Gargallo, dentro de la colección de vídeos titulada 15 minuts amb… que se publican en la web de la UB. La conversación completa se puede seguir en el siguiente enlace.
Profesor de Dialectología Románica
Empecé como profesor de Filología Románica. El doctor Badia i Margarit, que era quien se encargaba de esta enseñanza, me la traspasó. Se lo agradezco mucho porque a los que nos dedicamos al catalán no nos conviene ceñirnos a nuestro perímetro. Tenemos que abrir las puertas, los horizontes, hacia el exterior. Primero, hacia las lenguas de estrato, que son el occitano, el aragonés y el castellano e, incluso, el sardo. Y después, hacia el resto de lenguas románicas, porque esto nos lleva a situarnos en caminos que iluminan ciertos problemas que no tienen solución si únicamente nos centramos en nuestro campo, en nuestra propia lengua .
El Atlas Lingüístico del Dominio Catalán
Con el tiempo quedé como único responsable de este proyecto, que pretende estudiar la diversidad lingüística en función del espacio. Con el profesor Badia i Margarit preparamos un cuestionario de 2.400 preguntas referentes a campos temáticos muy variados (el cuerpo humano, las enfermedades, los vegetales, los animales domésticos, etc.) para dar una idea de la situación, del estado del catalán entre 1960 y 1970. Este tipo de obras son de gran envergadura y necesitan la colaboración de un equipo de filólogos. En nuestro caso, contamos con Joaquim Rafel, Lídia Pons y Joan Martí, entre otros. Es un proyecto realmente innovador respecto a otros trabajos de estas características —geolingüísticos—, porque a cada punto acudíamos dos investigadores. Realizamos la encuesta en 190 localidades, el doble de las que se habían encuestado en los atlas anteriores, y recogimos aspectos de la cultura popular, material y espiritual. También aplicamos, por primera vez en la península Ibérica, el sistema de recogida directa con magnetófono y conseguimos una ayuda que permitió crear una base de datos que también fue la primera vez que se hacía en un atlas lingüístico de nuestro dominio lingüístico.
El manual Els parlars catalans
Es una obra que redacté en muy poco tiempo — en un mes quizás—, porque, de hecho, se trataba de plasmar sobre el papel la experiencia que tenía de la asignatura de Dialectología Catalana, enseñanza que fue posible gracias a la invitación del profesor Comas. El libro tuvo un gran éxito pero no creo que fuera por su calidad, sino más bien por las circunstancias. Era un momento en el que en los institutos curiosamente se enseñaba dialectología y, por lo tanto, los mismos profesores, e incluso algunos alumnos, se interesaron por esta obra, que ofrecía una síntesis de la dialectología catalana.
El Termcat y el IEC
Gracias al proyecto del Atlas Lingüístico del Dominio Catalán pudimos crear una base de datos que ha permitido presentar esta obra de una manera realmente moderna. A raíz de esta reestructuración, formé parte de distintas comisiones de lexicografía, del estándar oral léxico, que me ofrecieron la oportunidad de incorporar un número importante de dialectalismos que faltaban en el corpus del gran codificador de la lengua que fue Pompeu Fabra. De modo que, con la ayuda de colaboradores de distintas áreas dialectales, entraron al diccionario normativo de 1995 —el Diccionari de la llengua catalana (DIEC)— 700 o 800 dialectalismos a petición de la sociedad, no de la sociedad catalanocentral, sino de la sociedad múltiple del catalán: de Baleares, Rosellón, Valencia, Lérida, etc.
Sembrador de vocaciones
A diferencia de algunos colegas, siempre he tenido un gran respeto por los alumnos, y he creído que se puede aprender mucho de ellos. Cuando das una clase y ves la reacción de algunos estudiantes, la cara que ponen de duda, de interrogación por aquello que acabo de decir... Todo ello obliga a replantearte la explicación que has hecho, a mejorarla, a enriquecerte consultando más obras.
Con respecto a la investigación, creo que he abierto algunos caminos, y estoy bastante orgulloso de ello porque, gracias a la obra de algunos alumnos, disponemos de magníficos estudios sobre los galicismos del catalán, por ejemplo, o de una tesis —que está a punto de leerse— sobre el erizo de mar, o bien sobre los nombres de las cepas y los vinos... Todos estos trabajos y muchos más han sido enfocados no sólo desde un punto de vista interno del catalán sino que, como decía al principio, han abierto los horizontes hacia el exterior y son auténticas obras de romanística.
Consejos a los estudiantes de Filología
Les diría que en la vida no se regala nada, que se tiene que trabajar intensamente. La cultura del esfuerzo está hoy en decadencia, pero hay que subrayar la necesidad del esfuerzo, del trabajo continuado. Y después, en cuanto a la Filología Románica, no conviene cerrarnos en nuestra lengua, sea el italiano, el francés, el occitano o el catalán, sino que es necesario abrir las puertas hacia el exterior, ver qué pasa en las otras lenguas, para realizar estudios comparativos, porque esto nos da mucha luz. Y también me parece que es necesario poner énfasis en una dimensión que hoy está olvidada: la dimensión diacrónica, histórica; es decir, el presente a menudo se explica por el pasado.