Luz verde al Barcelona Center for Applied Neurosciencies (BCAN) en el Campus Mundet

La Generalitat de Cataluña ha confirmado la subvención de 5.900.558,28 euros procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) que permitirá sacar adelante el Barcelona Center for Applied Neurosciencies (BCAN) en el edificio del Antic Teatre del Campus Mundet de la Universidad de Barcelona.

La Generalitat de Cataluña ha confirmado la subvención de 5.900.558,28 euros procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) que permitirá sacar adelante el Barcelona Center for Applied Neurosciencies (BCAN) en el edificio del Antic Teatre del Campus Mundet de la Universidad de Barcelona.
El BCAN será un referente internacional, el motor de investigación e innovación en el ámbito de la neurociencia y las neurotecnologías aplicadas a la salud. Se trata de un proyecto multidisciplinar e intersectorial que contará con agentes de los ámbitos de la investigación y la innovación, la sanidad, la tecnología y el mundo empresarial. La Universidad de Barcelona lidera el proyecto a través del Instituto de Neurociencias (UBneuro), con el apoyo institucional de la Generalitat de Cataluña y de la Diputación de Barcelona, en un proyecto que está abierto al resto de las universidades públicas de Barcelona que trabajan en este ámbito. El proyecto tiene un presupuesto de 11.801.116,55 euros, asumidos a partes iguales por la Diputación de Barcelona y el FEDER.
El BCAN es el punto de partida de una «nueva era para la neurociencia». Así lo ve el director del Instituto de Neurociencias, Jordi Alberch, quien participa en el proyecto desde que se inició hace tres años, cuando se presentó y se empezó a trabajar en coordinación con la Diputación de Barcelona y la Generalitat. «Es una oportunidad de país para dar un salto científico sin precedentes en el ámbito de la salud mental, del desarrollo de equipamientos técnicos y del conocimiento». En España no hay, en la actualidad, ningún centro con las características del BCAN, que será uno de los pocos institutos europeos dedicados a la neurociencia en todo su alcance: neurociencia cognitiva, neuroimagen, neuroestimulación, realidad virtual, bases genéticas, biomarcadores, inteligencia artificial aplicada, etcétera.
El aumento de la incidencia de las enfermedades neurológicas y mentales hace que la investigación en neurociencias sea una prioridad. Se estima que en Europa hay diez millones de personas con demencia y se calcula que esta cifra se puede duplicar en el año 2050, mientras que unos cuarenta millones de personas presentan cuadros clínicos de depresión. La creación del BCAN es una oportunidad excelente para situar a Cataluña como un referente internacional en desarrollo e innovación en neurociencia aplicada.
El largo recorrido del proyecto ha permitido avanzar en diversos aspectos, como la adquisición de material y equipamiento, y una primera contratación de personal que ha dado pie a la Unidad de Neurociencia Cognitiva. De esta forma, cuando las obras estén terminadas, no será necesario iniciar el proceso de nuevo, sino que el BCAN ya estará en funcionamiento y actuará como polo de atracción de talento y de inversiones de grandes empresas.
Un proyecto que une innovación científica y memoria artística
La sede del BCAN se instalará en el Antic Teatre del Campus Mundet, bajo la guía de Barceló Balanzó Arquitectes y Scob Arquitectura i Paisatge. Su propuesta, que salió escogida por concurso público en el mes de junio, reconoce la singularidad del edificio de Josep Maria Baldrich y mantiene viva su memoria, a la vez que lo transforma en un centro de investigación de primer nivel.
El proyecto preserva los elementos característicos del edificio, como la gradería del teatro, y los integra en la nueva organización del espacio. Además, pone en valor los murales que integran el legado artístico del teatro: las piezas de Josep Guinovart, Julio Bono y Armand Olivé no solo se preservan, sino que cobran protagonismo gracias a una propuesta arquitectónica que las sitúa como hilo conductor. Barceló Balanzó y Scob plantean un edificio donde estas piezas dejen de ser elementos ornamentales y se conviertan en elementos identitarios del BCAN. El resultado será un espacio en el que la memoria artística y patrimonial convivirá en armonía con la innovación científica y tecnológica.
arquitectes
En cuanto a la distribución de los espacios, el proyecto arquitectónico prevé mantener en el nivel de acceso las zonas de encuentro, el vestíbulo y el atrio polivalente, mientras que los laboratorios y las zonas de investigación avanzada ocuparán las áreas más reservadas. El edificio también incluirá una neuroincubadora con espacios de validación tecnológica y espacios de integración ciudadana, la Administración del Campus Mundet y áreas de docencia. Todo ello permitirá que el espacio esté alineado con los objetivos del BCAN, un proyecto que une investigación, innovación y educación. La propuesta incluye una serie de estrategias bioclimáticas y energéticas, como fachadas activas, una cubierta verde con placa fotovoltaica, gestión integral del agua y uso de materiales de bajo impacto, que conforman un modelo arquitectónico sostenible y adaptable. Todo, aprovechando la estructura existente y utilizando sistemas industrializados en seco, que reducen tiempos de obra, residuos y costes.
Está previsto que las obras comiencen en julio de 2027 y finalicen en diciembre de 2028.
Una segunda vida para las Llars Mundet
A principios del siglo XX, las Llars Mundet llegaron a acoger a 2.250 personas entre residentes y personal laboral, pero durante los años ochenta y noventa la función del recinto cambió. Nuevas leyes estatales y la evolución de la sociedad hicieron innecesario el servicio de hospicio heredado de la Casa de la Caridad. Esto causó, también, que el teatro, con capacidad para 1.300 personas, quedara en desuso. La Diputación de Barcelona cedió el edificio del teatro a la Universidad de Barcelona para ampliar el Campus Mundet en 1994. Desde entonces, la UB ha utilizado parcialmente el edificio, ya que en los laterales hay aulas y otras dependencias, como el servicio de copistería, pero la sala central del auditorio no se ha usado nunca.